Cirugía de la Parótida

El tratamiento quirúrgico de la parótida consiste, fundamentalmente, en la extirpación de dicha glándula (parotidectomía).

El objetivo en la parotidectomía es extirpar el tumor completamente, respetando la estética y la función.

Los dos aspectos fundamentales a tener en cuenta son la relación de la glándula con el nervio facial y las secuelas estéticas (hundimiento y cicatrices) que pueden quedar en el post-operatorio.

Tipos de Parotidectomia

  • Enucleación
  • Parotidectomía Superficial
  • Parotidectomía Total
  • Parotidectomía Radical (+/- vaciamiento ganglionar cervical)

 

La elección del tratamiento dependerá del tipo de tumor, tamaño y localización, invasión de estructuras vecinas y estado de los ganglios linfáticos regionales.

En los tumores malignos puede ser necesario administrar Radioterapia post-operatoria de forma complementaria en algunos casos, como en tumores malignos de alto grado, márgenes de resección positivos, invasión perivascular o perineural, invasión de estructuras vecinas o metástasis en ganglios linfáticos cervicales.

Enucleación del tumor

La extirpación solamente del tumor era la técnica habitual hace unos años, pero se dejó de emplear por la alta incidencia de recidivas (el tumor volvía a salir).

Parotidectomía Superficial

Es la técnica de elección en la actualidad para la mayoría de los tumores benignos de la parótida, (como el adenoma pleomorfo, que es el más frecuente). También puede utilizarse en tumores cutáneos avanzados de la región temporal (sien) para extirpar los ganglios linfáticos regionales (linfadenectomía).

Consiste en la extirpación en bloque del lóbulo superficial de la parótida incluyendo en el mismo el tumor, identificando y conservando previamente todas las ramas del nervio facial. Al no manipular el tumor se evita la posible diseminación que ocurría con la enucleación.

Parotidectomía Total

Consiste en la extirpación completa de toda la glándula parótida, pero preservando el nervio facial.

Debe realizarse en los casos de tumores benignos localizados en el lóbulo profundo, adenoma pleomorfo recidivante, tumores malignos de bajo grado e incluso hay que valorarlo en tumores malignos de alto grado sin invasión del nervio facial.

Parotidectomía Radical

En este caso se extirpa completamente la glándula incluyendo el nervio facial.

Se reserva para casos tumores malignos que infiltren el nervio o estén en íntima relación con el mismo.

En ocasiones la invasión de estructuras vecinas (piel, mandíbula o base de cráneo…) hace necesaria ampliar la resección para extirpar el tumor con márgenes de seguridad. En estos casos es recomendable reconstruir el defecto inmediatamente en el mismo acto quirúrgico.

Secuelas de la parotidectomía

Secuelas estéticas

La parótida es una glándula blanda, poco palpable en condiciones normales, pero que ocupa el espacio posterior a la rama vertical de la mandíbula. Cuando se extirpa la parótida queda una zona hundida entre mandíbula y el musculo esternocleidomastoideo que puede resultar bastante evidente (flecha grande).

Para evitarlo, una vez extirpada la glándula, reconstruimos el defecto con un colgajo de SMAS, que consiste en tapar el hueco remanente tensando la fascia que recubre la parótida y el músculo platisma del cuello.

Esta técnica puede utilizarse en todos los casos, salvo en pacientes con tumores malignos, en los que hay que asegurarse de que su empleo no ponga en riesgo la radicalidad de la resección oncológica.

Además, la incisión utilizada clásicamente deja una cicatriz visible en el cuello (flechas pequeñas). Nosotros preferimos emplear una incisión más estética, que queda escondida por detrás de la oreja y dentro del pelo, y que prácticamente es invisible al cabo de unos meses.

CASO 1: Paciente intervenido hace 20 años en otro centro por un tumor de Whartin derecho que acude a nuestra Consulta por aparición de un tumor del mismo tipo contralateral.

El tumor inicial se extirpó mediante la técnica clásica; en el lado derecho empleamos una incisión oculta y reconstrucción con un colgajo de SMAS, que reduce drásticamente las secuelas estéticas.

CASO 2: Paciente que acude a nuestra Consulta por un tumor benigno de parótida derecha (flecha). SE realiza la parotidectomía y se reconstruye la zona con un colgajo de SMAS, con lo que  prácticamente no se aprecian diferencias entre el lado sano y el lado operado. La cicatriz queda escondida y es prácticamente invisible.

Secuelas funcionales